Unos versos del poema El campo de batalla, de Ángel González
Rincón Poético
El sol que eclipsa la crisis
Quietos, pegados a la dura
Versos del poema A los hombres futuros, de Bertolt Brecht,
Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
revela insensibilidad. El que ríe
es que no ha oído aún la noticia terrible,
aún no le ha llegado.
¡Qué tiempos éstos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle
¿lo encontrarán sus amigos
cuando lo necesiten?
La realidad invisible de un poeta
Juan Gelman -uno de los escritores invitados a la celebración de los 1000 números de Babelia-, escribe en este suplemento cultural de El País, entre otras cosas, sobre poesía y poetas y dice:
«Una antigua creencia árabe imagina que el poeta es un ser montado cada noche por un demonio que le exige arrancar a la lengua lo que la lengua niega».
Este fragmento de Esa realidad invisible -así titula Gelman su texto-, sería suficiente para reflexionar sobre lo que la lengua niega. Pero el texto es ríquisimo, desde el principio hasta el final, y cuando uno termina de leerlo, vuelve a leerlo, como quien prueba bocado de un exquisito plato y pide repetir. No se lo pierdan.
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Miguel Hernández: pecera melancólica…
¿Algo más que decir, que añadir, que loar, que llorar, que recordar…? Quizá esto último, para no olvidar al poeta, para no olvidar al hombre y su circunstancia.
Versos de su poema Me sobra el corazón
Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.
Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?
Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?
Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.
En memoria de Federico García Lorca, fusilado en la noche del 17 de agosto de 1936, versos de su poema Quiero llorar mi pena y te lo digo:
Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores,
con un puñal, con besos y contigo.
Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.
Dos poetas que se fueron
José Ángel Valente y Claudio Rodríguez, dos poetas que se fueron un mes de julio dejándonos el alma de su poesía. Versos de sus poemas El deseo era un punto inmóvil… y Sin adiós
¿Qué sabían los ojos y las manos,
qué sabía la piel, qué retenía un cuerpo
de la respiración del otro, quién hacía nacer
aquella lenta luz inmóvil
como única forma del deseo?
*********
Qué distinto el amor es junto al mar
que en mi tierra nativa, cautiva, a la que siempre
cantaré,
a la orilla del temple de sus ríos,
con su inocencia y su clarividencia,
con esa compañía que estremece,
viendo caer la verdadera lágrima
del cielo
cuando la noche es larga
y el alba es clara.
Dejo hoy unos versos del poeta “considerado como uno de los grandes exponentes de la Generación del 27″. Pertenecen al poema No rechaces los sueños por ser sueños.
La realidad disfraza
su propio sueño, y dice:
”Yo soy el sol, los cielos, el amor.”
Pero nunca se va, nunca se pasa,
si fingimos creer que es más que un sueño.
Y vivimos soñándola. Soñar
es el modo que el alma
tiene para que nunca se le escape
lo que se escaparía si dejamos
de soñar que es verdad lo que no existe.
Unos versos del poema Luz de tarde, de José Hierro, mi poeta:
Me da pena mirar estas cosas, querer estas cosas, guardar estas cosas.
Me da pena soñarme volviendo a buscarlas, volviendo a buscarme,
poblando otra tarde como ésta de ramas que guarde en mi alma,
aprendiendo en mí mismo que un sueño no puede volver otra vez a soñarse.
Y otros de Jaime Gil de Biezma, de su poema Elegía y recuerdo de la canción francesa:
Y fue en aquel momento, justamente
en aquellos momentos de miedo y esperanzas
-tan irreales, ay- que apareciste,
oh rosa de lo sórdido, manchada
creación de los hombres, arisca, vil y bella
canción francesa de mi juventud!
Desde la ventana contemplaba cómo se rasgaba el cielo con un ruido que ensordecía la tarde. Después llovió; el cielo se tornó zigzagueante y la calle un torrente. Entonces vinieron a mi memoria unos versos de Bruno Kampel, de su poema Sí
La ventana empaña sus cristales
al descubrir que en la pared
no cuelgan cuadros sino penas
y que sobre los tapices
planea el eco insomne
de unos pasos de otros días.
En el aniversario de su nacimiento, hoy… Federico. Verso de su poema Apunte para una oda:
Yo te he visto cortar el limón de la tarde
para teñir tus manos dormidas de amarillo,
y en momentos de dulce música de mi vida
te he visto en los rincones enlutada y pequeña,
pero lejana siempre, vieja y recién nacida.
Inmensa giraluna de fósforo y de plata,
pero lejana siempre, tendida, inaccesible
a la flauta que anhela clavar tu carne oscura.
Se fue en primavera
A la poesía se le pierde una estrofa cuando muere un poeta. Andréi Voznesenski, uno de los poetas rusos mas famosos del siglo XX, el arquitecto que, en palabras de un crítico, “terminó casándose con su amante: la poesía”, falleció ayer en Moscú a la edad de 77 años. Estos son unos versos de su poema Naturaleza muerta:
En el viento necio del mundo entero
nuestros hombros de la intemperie nos escudan
la calma que ahora juntos alcanzamos,
como una llama asida entre ambas manos.
¿Tiene cada célula un alma dentro de ella?
si es así, abre de golpe todas tus pequeñas puertas,
y todas tus almas aletearán como el jilguero
en las jaulas de mis poros.
Nada oculto está que no haya de ser conocido.
Ni aún por la tormenta de befas nos veremos
separados de este abrazo, y abandonados
como conchas mudas olvidadizas del mar.




