¿Quién dijo que esta Navidad iba a estar condicionada por la crisis? ¿Quién auguró falta de alegría en estas fiestas tan señaladas? ¿Quién dudó de la magia navideña, portadora siempre de buenas nuevas en tiempos de amor y paz? Loados sean los dioses y bendito el Partido Popular con su generoso aporte a nuestra felicidad pues: ¿Qué han sido si no las declaraciones de Fabra tras conocer la gozosa nueva anunciada por la Audicencia de Castellón declarando prescritos cuatro de sus presuntos delitos fiscales? Y… ¿cómo ignorar el sosegado y siempre atractivo discurso de González Pons, hablando en esta ocasión sobre la presunción de inocencia y su significado? Metidos en fiesta, ¿cómo no rendirse ante lo evidente tras las declaraciones de monseñor Reig Plá, obispo de Alcalá de Henares, vinculando la violencia machista a las parejas de hecho?
Entre tanto jolgorio y alegría, no podía faltar la pequeña aportación palentina a este 28 de diciembre: Desde lo alto de un jamelgo, un niño, ataviado de obispo, repartía bendiciones por doquier en plena calle Mayor al son de tambores y dulzainas. Cosas de la Navidad.




