Entre truenos y sueños

Se rasgaron los cielos a eso de las dos de la madrugada y tronó con tal intensidad que mi perra Daisy corrió a refugiarse debajo de la cama. Acaba de decirme un amigo, con el que he coincidido en la cola del pan (hoy sin la mujer insoportablemente hermosa), que llegó a pensar por un momento, soñando como estaba, que no eran truenos, que el estruendo respondía a la traca final encendida por los madridistas para festejar el triunfo sobre su eterno rival, “los de la orilla del río”, como él llama al equipo del Atlético de Madrid.

El caso es que la noche ya no fue lo mismo. Me desvelé y mi mente se puso a divagar y divagar por mundos oníricos, acercando recuerdos de otro tiempo, imágenes de películas que vi en mi juventud, acordes de aquellas bandas sonoras inolvidables que tarareábamos en los guateques al oído de alguna quinceañera que nos permitía susurrarle. Así fueron desfilando Los paraguas de Chesburgo, Charada, Desayuno con diamantes, Dos en la carretera, Esplendor en la hierba, West Side Story, Un tranvía llamado deseo, El Álamo, Orfeo negro, El árbol del ahorcado… y Bond, James Bond, rodeado de bellezas persiguiendo a Goldfinger.

Hoy no truena, de momento, aunque el cielo continúa retador y amenazante. ¿Volveran los truenos… y los sueños?. Mañana se lo cuento, “con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide”, como reza en la cartelería taurina.

1 comentario en Entre truenos y sueños

  • ángeles

    Hoooooooooooooola, Pablillo, ya estoy aquí una vez que me despedí con inmensa pena de los topillos -la madre que les parió-
    Mi casa está muy cerquita de la confluencia del pisuerga con el Duero, así que cuando hay tormentas se prepara una de antología… tú te despertaste; a mí se me hinundó la casa. Un fin de vacaciones estupendo.
    Un abrazo
    Ángeles