Apagones veraniegos

La imagen de Barcelona se ha visto dañada y la España de la improvisación y la chapuza ha vuelto a reverdecer con este apagón de luz ocurrido en pleno verano en numerosas barriadas de la capital catalana.
Con un ojo puesto en las noticias sobre el apagón de Barcelona y el otro en la cuenta de resultados de las eléctricas, acudían a mi memoria ecos recientes acercados con el discurrir de este verano atípico que estamos viviendo: La famosa OPA sobre ENDESA; el despliegue publicitario en torno a la junta general de accionistas de la tan traída y llevada eléctrica; el más que jugoso dividendo que iban a cobrar sus accionistas; la tentadora prima de asistencia a esa junta; la espectacular campaña mediática sobre los pros y los contras de la OPA en función de quien fuera el opante (recuerden aquello de “antes alemana que catalana”); el impresionante despliegue publicitario; el no menos espectacular precio fijado para las acciones con idea de atraer al accionista y las continuas apariciones del Sr. Pizarro, presidente de la sociedad, al que ahora ni se le ha visto ni se le ha oído. Y, cómo no, el billón de las antiguas pesetas que el generoso Gobierno presidido por José María Aznar concedió a las eléctricas para compensar los efectos del tránsito hacia la competencia, tránsito que este ciudadano aún está por comprender. En la lejanía, aquellos suculentos dividendos –en muchas ocasiones casi un 20% sobre el nominal de la acción- que pagaba a sus accionistas el sector eléctrico de entonces. Poco importaba la descapitalización, allí estaba papá Estado para socorrer al sector si fuera preciso. Todo esto acudía a mi mente mientras los editoriales de la prensa barcelonesa clamaban contra una situación incomprensible en pleno siglo XXI.

Pero lo más sorprendente ha sido la falta de respuesta de las compañías implicadas a la hora de afrontar la solución al problema. Que a estas alturas tengan que ser los camiones del Ejército quienes acerquen generadores de electricidad a las barriadas afectadas, pone en cuestión toda la parafernalia montada en torno a una OPA donde los intereses políticos y empresariales pugnaron por hacerse con el control del pastel eléctrico y, lo que es peor, genera en el ciudadano infinidad de dudas sobre la capacidad de nuestro país a la hora de responder con eficacia ante cualquier accidente de este tipo que pueda volver a producirse. La imagen de Barcelona se ha visto dañada y la España de la improvisación y la chapuza ha vuelto a reverdecer con este apagón de luz ocurrido en pleno verano en numerosas barriadas de la capital catalana.

Y el apagón llegó serpenteando a tierras palentinas para instalarse en el Patronato Municipal de Deportes. Que se lo pregunten a la gente de El Templete, club capitalino que cuenta con casi quinientas fichas deportivas y organizó un torneo de fútbol siete con la sana pretensión de jugar en la Nueva Balastera el partido final, pretensión que hizo suya el presidente del Patronato poniendo a su disposición las instalaciones del nuevo recinto deportivo para darle así mayor realce al torneo. Pero no, la final no se jugó allí. Promesas rotas, gastos en publicidad innecesarios, ilusiones por tierra… Alguien tendría que explicar el por qué de una decisión que se me antoja arbitraria, el por qué del incumplimiento de la palabra dada y el por qué un día sí y al otro no para acabar negando la utilización de un espacio que, no se nos olvide, es de todos los palentinos.

En estas estaba cuando un topillo irrumpió en el cuarto donde me hallaba escribiendo. Se iba, me dijo, a la manifestación organizada en su defensa. Lo más sorprendente no fue la aparición del mamífero insectívoro, sino la pancarta que portaba y en la que podía leerse claramente: “Carriedo, regresa, estamos contigo”. Y es que los topillos, que adoran la oscuridad, sabedores de que por fin la Junta parece tomarse en serio el problema, deben echar en falta el sentido ecológico del anterior Consejero de Medio Ambiente. Diario Palentino, 30-07-07

1 comentario en Apagones veraniegos

  • senior citizen

    Cada vez que me asomo por aquí veo el blog distinto.

    En estos cambios, no estaría de más que la letra fuera un poco más grande.

    Algunos estamos ya un poco “reparaos” de la vista…