Ni el mejor Valle Inclán hubiera encontrado motivo más apropiado para escenificar el esperpento que la Conferencia de Presidentes celebrada recientemente, en lo que parecía más un corral de comedias que la sede de la Cámara Alta. España es diferente, y para muestra está el botón de la chaqueta desgarrada en la que nuestros representantes han convertido la vida política nacional. Así nos luce el pelo.
Mientras el país muestra cifras de escándalo en cuanto a parados se refiere, los poderes fácticos esperan agazapados el momento oportuno de pegarle una dentellada más a la ya de por sí descarnada economía patria. Ya vendrá papá Estado con el Boletín repleto de subvenciones y ayudas para sacar de la crisis a quienes nos metieron en ella.
La culpa de la situación es de Zapatero, claro está, que junto a sus errores cosecha una amplia gama de descalificaciones procedente de quienes teniendo mucho que callar se dejan oír a voz en grito. Vivimos en la España del ruido, que se encargan de amplificar los voceros de turno.
Y, ante una izquierda errática que se mueve en un «ni contigo ni sin ti» desesperante, aparece la derecha de siempre, disfrazada con piel de cordero, sacando las uñas en cuanto tiene la menor oportunidad. A la hipocresía hay que hacerle un monumento, una imagen merecedora de ser procesionada bajo la bendición de ese otro poder fáctico, la Iglesia de Rouco.



La izquierda ha demostrado que no es la solución a la crisis económica.
Buena descripción del escenario patrio: el esperpento y el corral de la comedia. No cambiamos.
Sobre la izquierda errática, estoy contigo, lleva unos años sin saber qué camino coger; sabe que tiene que acoger pensamientos de la derecha (sobre todo en materia económica) y creo que no sabe cómo adaptarlas a su ideario político.
Y en cuanto a la derecha, discrepo contigo. Yo creo que la derecha no es la de siempre. Al contrario, lleva unos años intentando asumir formas de hacer política tradicionalmente de la izquierda. Pero está claro que necesita algo más de práctica. Aunque yo soy partidario de no utilizarlas y volver a la educación, la coherencia, las propuestas y la defensa del interés general.
Mucho chillar y protestar. Pero porque no hacen ningún planteamiento de alternativa. Ninguna idea propia que nos haga salir de este letargo.
No tienen ni P… Idea de que hacer. Así que a la ley del escupitajo en el ojo.
Lo realmente detestable es aparte del paro y la crisis, evidente , el tremendo miedo que tiene la población.
Tanta pelea barrio bajera nos ha desconcertado de tal forma que tenemos pánico.
Pero tranquilos. Belén Esteban ya se ha operado la nariz y mañana se lo lleva crudito en otro plato.
Joder que país.