De Otegui, en la carcel, ya no se habla. Es historia. De Juana Chaos, en Irlanda, está fuera del foco informático más inmediato. Tras los excesos verbales de algunos tripulantes del “Alakrana” y el rifirrafe parlamentario, el asunto del secuestro y posterior liberación del atunero parece que ha pasado a segundo plano. Ahora la preocupación es otra: recuperamos los viejos demonios de la vieja piel de toro y son el aborto y el Estatuto de Cataluña los que vuelven a cobrar protagonismo. Parece una reedición de los periódicos de entonces, de las opiniones, del vocerío que vuelve a ocupar los artículos de opinión y los editoriales. Hoy, sin ir más lejos, 12 periódicos catalanes suscriben un mismo editorial mientras desde otros medios -nacionalistas no periféricos- se clama en contra del sentido y contenido de su publicación. Sí, es la vieja España y su singularidad cuya revisión sigue contando con adeptos.
Ocho años con el PP en el Gobierno y nadie clamó en contra del aborto de forma tan virulenta como se está haciendo ahora. Tres años de desarrollo del nuevo Estatuto catalán y España no se ha roto. Hablando de Estatutos: ¿Qué pasa con el desarrollo del castellano-leonés?
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2 Respuestas a “Vértigo medíatico”
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Castellano y Leonés, Tomás, que se enfadan desde el Reino
Los únicos que a este paso romperán España son los nacionalistas españoles excluyentes. Ellos son los que mejor alimentan los segregacionismos, que son minoría tanto en Cataluña como en el País Vasco y Galicia.
La España una (uniforme), grande (el abrazo del oso) y libre (adorno y falacia) es la que genera rechazo en la “periferia”.