“El peso social, político y económico de Palencia en el contexto de la Comunidad está muy lejos de la lectura optimista que el presidente de la Junta hizo para el conjunto de la misma”
Seguí con atención el discurso de investidura de Juan Vicente Herrera y… qué quieren que les diga: Me pareció un discurso rescatado del túnel del tiempo, como si la voz de Juan José Lucas se oyera de nuevo prometiendo futuro. No perciban en mí apreciación nada irrespetuoso en relación con la intervención del nuevamente presidente de la Junta de Castilla y León. Lo que sucede es que, preocupado por nuestra Palencia, intenté y sigo intentando ubicar a esta provincia en el discurso del presidente. “Creo en las enormes posibilidades de una Comunidad madura, viva, dinámica y cada vez más abierta”, dijo Herrera. ¿Palencia madura, viva, dinámica, abierta…? No veo yo así a esta provincia a la que se le paró el reloj hace tiempo. Aunque tampoco dudo de la buena voluntad de este burgalés sobrevenido democráticamente como máximo regidor de una Comunidad Autónoma titubeante, anclada en su realidad histórica y sumida en un discurrir que resulta difícil de explicar a quienes no conozcan el acontecer cotidiano de este terruño sin identidad alguna llamado Castilla y León. Siempre sostuve que la constitución de nuestra Comunidad fue un “apaño” geográfico para completar la configuración del mapa autonómico. Sabían que a priori ni castellanos ni leoneses íbamos a poner objeción alguna a lo que hoy representa a nueve provincias que conforman este espacio territorial que ha sido manejado a capricho desde el siglo XIX. No hay más que acudir a las hemerotecas y a los libros de historia para comprobarlo. Fueron nueve provincias, como pudieron ser ocho, cinco o tres.
Pero vayamos a la realidad de Palencia en el contexto comunitario. Cuando Juan Vicente Herrera dijo ambicionar una Comunidad “capaz de ofrecer a los jóvenes la posibilidad de desarrollar todos sus proyectos en nuestra tierra. Que apueste por su mundo rural en clave de innovación y de futuro. Una Comunidad con una economía más activa y competitiva. Y también rica en valores, tolerante y alegre, construida desde la prudencia y el rigor que nos caracteriza, pero que no renuncie nunca a la utopía y que destierre cualquier complejo de inferioridad”, me froté los ojos y retornó a mis oídos el eco de discursos anteriores, repetitivos, casi lejanos… Trajo la memoria a mi mente mis reflexiones vinculando el futuro de Palencia en torno a la órbita de Valladolid. Me preguntaba entonces y sigo preguntándome ahora qué papel tenían o tienen reservado los políticos para Palencia, si es que tienen alguno, dentro de la Comunidad Castellano-Leonesa. Permanece en el recuerdo el cierre de las azucareras con los representantes del PP tras las pancartas de protesta; latentes están los problemas de Castileón y Celanese, el pretérito vertido de linazas en Monzón o el más reciente asunto de los topillos, por citar algunos ejemplos sobre los que el silencio sigue imperando. Y no digamos los eternos problemas que subyacen bajo esa apariencia de ciudad tranquila y provincia a la que, dicen, venir es volver, pero que uno tiene la sensación de que es marchar para no regresar nada más que de visita o recalar en ella cuando la jubilación asome por la ventana de la vida. ¿Madura, viva, dinámica…? Recemos a San Renault.
El peso social, político y económico de Palencia en el contexto de la Comunidad está muy lejos de la lectura optimista que el presidente de la Junta hizo para el conjunto de la misma. Así lo demuestra el último informe publicado por Caja España que nos sitúa en franca recesión en aspectos tan importantes como exportación, empleo, desarrollo industrial… “Me he referido con cierta frecuencia a esa “revolución silenciosa” que viene protagonizando Castilla y León, y que se ha reflejado ya en una profunda transformación de su sociedad y su economía”, aseguró Herrera. Es posible que le asista la razón al presidente en su percepción, pero aquí, en Palencia, sabemos bastante de silencios; de revoluciones, aunque sean silenciosas, nos queda mucho por aprender y hacer. Diario Palentino, 09-07-07
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No sé el peso de Palecia, ni el de Burgos, ni León, ni Valladolid…Lo que sé es que hay que dar posibilidades a los campos castellanos para que se pueblen de juventud y no tengan que huir a las urbes dejando atrás sus raíces. En la tierra hay una savia que no se encuentra en ninguna otra parte.
¡Buena semana, amigo!
Perdón. No tiene nada que ver con esto, pero quiero, Pablo, ponerte un enlace por si quieres dar tu opinión en este blog, que la pide de los usuarios de WordPress.
Y así, de camino, volvéis a estar enlazados dos blogs tan distintos…
http://sospechosos-habituales.blogspot.com/
Hoy hace diez años ETA nos secuestró, torturó y asesinó a Miguel Angel Blanco. Yo ni olvido, ni perdono.
ESPAÑA Y LIBERTAD
¿No habrás oído/leído mal?. Un abrazo
[...] Tomás Martín en su blog Pablo Saldaña, siempre revelador, que tampoco tiene desperdicio, http://tomasmartin.wordpress.com/2007/07/09/revolucion-silenciosa/#more-614Y es que a veces, leer la prensa o los blogs, trae eso. Written by Cesar Tardaguila Cagigas – Visit [...]
Uno:
Desde Madrid al leer lo que dices sobre Palencia me siento bastante cercana; y vamos a ver si me sé explicar: a Madrid la colocaron el letrerito de comunidad autónoma hace años, le dieron una banderita y quisieron que todos nos pusiéramos muy contentos. Y a mucha gente nos dejó sensación de herida en la piel, porque nos sentíamos castellanos, y nos hubiera gustado que hubiera una comunidad única llamada Castilla, a la que probablemente hubiéramos querido y defendido mucho más que a esta creación artificial y bastante prepotente.
Dos: El señor Castrillejo se debe haber equivocado de post y hasta de talante; claro que lo hace con mayúsculas y en nombre de algo que él llama “libertad”. Me parece que todos (incluso la “gentedemal”) hacemos nuestro el dolor por el asesinato de Miguel Ángel Blanco.
Es curioso, algunas palabras de J. V. Herrera me recordaban al titulo de mi blog Innovación y Utopía … pero son solo palabras que hay que convertir en actos reales decididos. Y cada vez creo que la labor política en Castilla y León esta alejada de esta acción decidida y coherente.
Solo quiero pedir una cosa a nuestros representantes regionales y locales, que cuando surja de los ciudadanos estas ganas y esta ilusión por generar proyectos reales y decididos, que se dejen de monsergas, y miren como ayudarnos, en vez de entorpecer la iniciativa popular.
Cada vez creo más que el futuro de Palencia pasa por los proyectos y las ganas de las personas que la habitamos.
Estoy contigo Nacho, que no coarten la iniciativa de muchos palentinos. Aunque lo que deberían hacer es fomentar que aparezcan, pero algo es algo. Palencia lleva varios años estancada. Somos como un gigante en que cada movimiento requiere de una energía y de un tiempo larguísimo. Pero encima no somos ningún gigante. Una contradicción más de esta tierra.