Esto se escribía hace poco más de diez años:
«Los días 3 y 4 de junio se celebrará en Colonia una cumbre de Jefes de Estado europeos, y después el 19 de junio se reunirá el G8, las más grandes potencias económicas, financieras y políticas del planeta. En Colonia van a reunirse los representantes de una Europa y un mundo donde el paro y la miseria golpean a una parte muy importante de la población, mientras las riquezas no paran de crecer y concentrase, y al mismo tiempo continua la destrucción del medio ambiente».
Poco ha cambiado desde entonces, el conocido como Llamamiento Internacional de Colonia sigue vigente.
LLAMAMIENTO INTERNACIONAL DE COLONIA 1999.
Llamamos a marchar hacia Colonia llevando conjuntamente al menos cuatro grandes exigencias:
- Una renta garantizada individual que permita vivir con dignidad, sin ninguna discriminación de edad, de sexo, de origen, o de cualquier otro tipo.
- La creación masiva de empleos nuevos, social y ecológicamente útiles, no precarios y correctamente remunerados; una reducción del tiempo de trabajo en toda Europa, inmediata y concertada, con las contrataciones correspondientes, sin pérdidas de salario ni de poder de compra, y sin flexibilización; una igualdad de las mujeres y los hombres en materia de trabajo y de renta.
- Una mejora del conjunto de los derechos sociales en Europa, alineándose en cada caso concreto con los derechos más justos para los ciudadanos y ciudadanas.
- Una Europa abierta y solidaria, en dirección a los pueblos del Sur y del Este, sin racismo, sin exclusión ni expulsiones, con derechos iguales y garantizados para todos los residentes, cualquiera que sea su origen.
A la vez que exigimos un derecho al empleo y un derecho a la renta, queremos abrir el debate sobre la necesidad de superar un modelo económico que nos hace dependientes de las dinámicas del mercado y de la competitividad.


