Dicen que la distancia es el olvido…

He leído con detenimiento el artículo de Gustavo Martín Garzo, Las enseñanzas de Antígona, publicado en el diario El País el pasado lunes. El escritor vallisoletano incide,  en un recorrido por  la Memoria Histórica de nuestra España, en aquello que a pesar de estar condenado al olvido continúa gravado en la mente de no pocos españoles, castellano leoneses en este caso, que siguen esperando poder recuperar los restos de  familiares y conocidos que tras ser asesinados  fueron sepultados en campos y cunetas durante y después de la guerra civil.

«Somos lo que recordamos. Si al hombre le privaran de memoria perdería su humanidad. Gracias a la memoria no sólo vivimos nuestra vida sino la de los demás. La cultura es memoria. Las bibliotecas, los museos, los monumentos el pasado, son construcciones de la memoria. En ellos se guardan las huellas de los hechos y las vidas de los que nos precedieron, lo que nos permite dialogar con ellos y burlar a la muerte. Todos los seres queridos que desaparecen, siguen viviendo en los relatos de quienes les sobreviven. La memoria es “lo más necesario de la vida”»

Lo que sí muestra Martín Garzo en su relato cargado de sensibilidad, es una invitación a la reflexión, recorrer la historia para evitar la repetición de esa historia y devolver el honor robado a quienes les fue segada la vida por pensar diferente.

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