Recurro a mi paisano, el villarramielense Felipe Boso, para dejar aquí un pomea suyo en esta mañana de sábado. Un sábado gris, lluvioso, melancólico… de reflexión, dicen. Boso (1924-1983), precursor de la poesía experimental, dejando su huella.
A VECES, SÓLO A VECES
A veces
me sujeto la cabeza con las manos.
A veces
me sujeto la cabeza con la mano izquierda.
A veces
escribo así con la mano derecha,
a sabiendas
de que la que escribe
es la mano izquierda,
de que seré siempre un zurdo incorregible.
Pero para eso
están las plumas, dicen,
para escribir con la mano derecha.
Sólo las aves
saben lo que hacen:
tienen plumas en las dos manos,
no necesitan sujetarse la cabeza.
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Una respuesta a “La mirada de Felipe Boso”
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Me ha encantado su sencillez, ese ángel que destila este poema.