En la estantería de mi biblioteca duerme un libro que cayó en mis manos allá por el mes de marzo del año 2002. Se trata de La revolución del sentido común (Editorial Sudamericana Señales), del periodista argentino Sergio Ciancaglini, prologado por Maruja Torres. La crisis me ha llevado a rescatarlo y a entregarme de nuevo a su lectura, pensando que una revolución del sentido común no estaría de más en los tiempos que corren.
En la página 27, el autor escribe lo siguiente: “Las estadísticas informan que la gente vive más, pero no parece tan obvio que eso signifique que se viva mejor”. Y continúa: “Tampoco el acceso al consumo ?que es imprescindible? equivale a lo que podría llamarse una buena vida. Y esto por hablar sólo de quienes están incluidos en la posibilidad de dicho consumo, una minoría de la población mundial. Para el resto, los problemas son mucho más densos, y no compran libros de auto ayuda, ni ropa de temporada, ni se hacen liftings”. Concluye así Ciancaglini el capítulo 6: “Hay algo que si tienen unos y otros, además de problemas, y que propongo contabilizar como potencial para el futuro: sentido común”.
Les invito a que reflexionen sobre lo anterior, a que escudriñen la historia reciente del mundo capitalista y, antes de emitir un diagnóstico de lo ocurrido, pregúntense que hemos hecho con ese “potencial para el futuro”. Verán como no eran necesarios tantos gurús ni tanta economía de mercado descontrolada. Pero tengan presente lo que, citando a Fernando Pessoa, sostiene Cincaglini: “Unos gobiernan el mundo, otros son el mundo”. Yo añado: Los que gobiernan el mundo lo han desgobernado, y los gobernados, el mundo, son las auténticas víctimas del desgobierno.



No conozco el libro que mencionas pero las citas que haces de él, unid a tu comentario nome dejan otra alternativa que añadirlo a mi lista de lecturas pendientes. Gracias Pablo.
Un saludo