La meteorología ha dado una larga cambiada y el frío de días pasados se ha tornado en suaves mañanas regadas con lluvia y viento. Nada diferente de lo habitual en el horizonte informativo, con la crisis económica, el conflicto israelí palestino y la inminente coronación de Obama ocupando las portadas de los periódicos. Hay que escudriñar sus páginas o perderse en los suplementos dominicales para encontrar algo distinto. Otro horizonte que contemplo cada mañana, donde se encuentra el Monte El Viejo de Palencia, me lo oculta hoy la bruma, que me lleva a viajar por mis blogs de cabecera en hora poco habitual.
La penúltima parada del viaje ha sido en El Macasar, el blog de una granadina de vuelta de muchas cosas; la última, en Íntimo y personal, la bitácora de una vallisoletana inquieta afincada en los madriles. Ha merecido la pena. En el primero, la autora nos regala un puñado de proverbios que invitan a la reflexión. Este me ha llamado especialmente la atención: «El río sigue su curso sin esperar al sediento». Del segundo, sumergido en el mundo de los sueños, extraigo este párrafo: «Tiemblo emocionada al comprobar que la vida en sí no es un fin, ni siquiera un destino, sino un viaje donde se vive cada instante, una estela dibujada con mis obras en el horizonte para que tú, con ojos de mil colores la vivas conmigo.» Ustedes mismos.



… ¿Qué decir? Me has emocionado. Muchas gracias… Y ahora a darme mis paseos silenciosos por tu web que tanto me gustan.
Venía yo hoy por aquí, en busca del parte meteorológico de Palencia (que me cae un poco a trasmano, pero esos conocimientos nunca sobran), cuando veo que se menciona a El macasar, precisamente en una época en la que deben estar floreciendo los macasares. Y digo “deben estar” porque este Ayuntamiento que, como todos los ayuntamientos, se especializa en hacer la puñeta, ha “arreglado” unos jardines antiguos con excavadoras y maquinaria pesada, llevándose por delante los pocos macasares que estaban a la vista de las personas que no poseemos cármenes o jardines en nuestra vivienda. Que somos la mayoría, claro.
Gracias, Pablo, por la mención y por las preciosas y románticas fotos de nieblas y brumas.