sep 282010
En ocasiones como la del caso Malaya sobran las palabras. Dice tanto la imagen, es tan expresiva que por si sola resume todo un capítulo de la historia del ladrillo en España. No sé si es digna de una sátira quevedesca, de un sainete de Arniches o del mejor esperpento de Valle Inclán.
Julián Rojas / El País














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