La visita

La llegada de Michelle Obama a Marbella bien podría servir para escribir una trilogía en la que recoger el discurrir patrio en este inolvidable  (por lo de la visita, claro) verano de 2010. La llegada, La estancia y La partida, podrían titularse los tres volúmenes de la obra, digna de ser escrita por las mejores plumas de la narrativa hispana.

Resuenan en mis oídos los gritos de ¡guapa guapa guapa!, proferidos por la gente marbellí a la figura de la primera dama estadounidense como si de una novia  principesca camino del altar se tratase. Hay quien afirma que su visita dará origen a la segunda parte de la berlanguiana Bienvenido Mister Marshall, rodada a todo color y en tres dimensiones, que por algo han avanzado los tiempos. ¿La llevarán a los toros para honrar a nuestra maltrecha y maltratada fiesta? ¿Dará pie a la firma de un nuevo tratado de amistad y cooperación con el país cuna de Wall Street? ¿Tratarán  con ella el “caso Couso” y la prometida reinvención  del capitalismo? Estoy sumergido en un mar de dudas… veraniegas, por supuesto. Será cosa de  la calor.

4 comentarios en La visita

  • Aprovecho tu cometario alusivo al vino para, ¡sin menoscabo de los alvariño!, aconsejarte –o aconsejaros, si incluyo a tus lectores– que pruebes –probéis– los blancos de Valdeorras y los tintos (mencia) de la Ribeira Sacra.
    Y siempre acompañados de una buena conversación, por supuestísimo… ¡Y con una tapita!
    Un abrazo.

  • Aquí tuvimos ayer un día de órdago, con los helicópteros volando encima de nuestras cabezas, el tráfico hecho un lío, las calles cortadas… Dicen que esta visita supone millones en publicidad, pero nos conformaríamos con que los universitarios yanquis supieran situar la Alhambra y Granada dentro del mapa mundi.

    Positivo: La Obama deja un buen recuerdo por su simpatía y por haber aguantado los 40º sin movérsele un pelo, no como la presidenta argentina que ni siquiera pudo salir de la habitación del hotel hace unos días.

    Negativo: Los escoltas retiraron las tarjetas de las cámaras al fotógrafo oficial del Patronato de la Alhambra. Supongo yo que -al menos-le darían otras, pero me temo que es mucho suponer.

  • Buen post. Ayer, hablando con los amigos con los que comparto los vinos, también nos acordamos del Míster Marshall de Berlanga… Casi que huelgan más consideraciones.
    El catetismo sigue vivo en amplias sectores de la sociedad española, vivo y coleando como ciertas actitudes que tan bien cultivó el franquismo; de hecho, tras la caída de las Cortes de Cádiz –salvo cortos períodos– a los españoles nos han enseñado u obligado, según terciara, a comportarnos como catetos, cogiditos de la mano de la ignorancia, apegados a la ilusión de ser “grandes”, eternos, mejores que no se sabe quién ni qué o, alternativamente, condenados a admirar grandezas y personas “significadas”…
    En fin, la atención por lo que haga la señora Obama durante sus personales vacaciones es otra demostración de lo que tu, otros –pocos– y yo tanto deleznamos.
    Un abrazo.

    • Un buen alvariño, junto con los que no dudo sois grandes conversadores, sería complemento ideal para la tertulia… Y no digamos si acompaña a los inestimables percebes de esa tierra.
      Un abrazo.