Es la hora de la demagogia, pero no una hora cualquiera: en esta ocasión nos hemos superado por mor de la tauromaquia. ¡Quién le iba a decir a Cúchares que la manifestación artística cuya invención se le atribuye iba a generar una renovada edición de las dos Españas!. Lo que en otras circunstancias se hubiera visto relegado a mera discusión de taberna o poco más (en Canarias se abolieron las corridas de toros y no pasó nada), se ha elevado en esta a la categoría de asunto patrio, con tradiciones, identidades e incluso culturas pisoteadas, según algunos. Una lucha de buenos y malos, de taurinos y antitaurinos, de ciudadanos que derrochan españolismo y de otros sembrando sospechas de lo contrario. Caldo de cultivo para que la demagogia haga su aparición por la puerta de cuadrillas y de una clamorosa vuelta al ruedo tras una faena más efectista que profunda.
La guinda, de negro y azabache, la última de momento, la ha puesto Dolores de Cospedal. De prohibición a la libertad califica lo ocurrido en el Parlamento catalán. Y lo sucedido en la Comunidad de Madrid, obligando a dos destacados miembros a retirar los recursos por el espionaje , ¿cómo se llama? La tauromaquia hace años que entró en estado vegetativo y a no tardar entrará en estado de coma, al menos la que a tantos nos cautivó. Tiempo al tiempo.
2 Respuestas a “Sol y sombra”
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No me gustan los toros, pero tampoco las prohibiciones.
No dejo de pensar en mi última corrida de toros bastante reciente, unos miura en Pamplona y no me siento culpable. Creo que es un debate artificial y falso.
Me acordé de usted cuando escuché el resultado de la votación en el Parlamento catalén, me acordé de usted y su amor a los toros.
Un beso.