Tarde de verano

Cae la tarde mientras mis ojos contemplan el ir y venir de las olas, que perezosas rompen en la playa. A mi espalda, el monte, aproximando olores a pino y eucalipto. Y en este escenario de sosiego, recuerdo un fragmento de Nostalgia, un precioso texto de Khalil Gibran:

«Estoy sentado aquí, entre mi hermano el monte y mi hermana la mar. Los tres somos uno en soledad, y el amor que nos une es profundo y fuerte y extraño».

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