Cae la tarde mientras mis ojos contemplan el ir y venir de las olas, que perezosas rompen en la playa. A mi espalda, el monte, aproximando olores a pino y eucalipto. Y en este escenario de sosiego, recuerdo un fragmento de Nostalgia, un precioso texto de Khalil Gibran:
«Estoy sentado aquí, entre mi hermano el monte y mi hermana la mar. Los tres somos uno en soledad, y el amor que nos une es profundo y fuerte y extraño».
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4 Respuestas a “Tarde de verano”
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Preciosa nostalgia, bienvenido al grupo de los que comulgan con la naturaleza… y disfrutan.
Eucaliptos a tu espalda? en qué costa estás?
Un beso de atardecer dorado.
El lugar es lo de menos.Yo sentí ese olor de “mi costa” añorada.
¿Todavía en la playa? Esto ya es abusar… Está claro que la crisis no somos todos.
La playa se acabó, pero los recuerdos perduran.