Se desabotonó la falda con lentitud provocadora, hasta que cedió el último botón y cayó sobre sus pies dejando al descubierto dos murmullos dorados por el sol que comenzaban en sus rodillas y terminaban donde la espalda pierde su nombre. Soltó el lazo de la parte superior del biquini negro que llevaba puesto, se lo quitó casi tan pausadamente como la falda y se adentro en el mar lentamente luciendo toda su esbeltez. No aparté los ojos de ella hasta contemplar cómo las olas acariciaban sus pechos. Entonces toda ella fue del mar.



Preciosas olas las de hoy para el contacto… y precioso microrelato.
Un beso.
Hermosa visión-descripción.
Pero puede subir la tensión arterial.
Malo sería si no la subiera… y hay pastillas para controlarla.
¡Vaya, vaya, con Don Pablo! Esas vacaciones frente al mar no son buenas para su estabilidad emocional….
La belleza nunca daña, señora mia.