Contemplo estas imágenes mientras leo las noticias a las que ilustran. Es tal la distancia entre los protagonistas de ambas -una mujer iraní y un afamado director de cine- que resulta inevitable establecer comparaciones, imaginar reacciones, incluso indignarse…
Oriente, Occidente, una mujer, un hombre, la barbarie, la injusticia, la pobreza, la opulencia, el anonimato, la popularidad, la impotencia, la
indiferencia…
Mientras ella no oculta la mirada, él parece esconderla. Quizá han sido los fotógrafos quienes eligieron el momento; puede que la redacción del medio en el que las imágenes aparecen publicadas quisiera dejar a los ojos del espectador o lector la interpretación de ambos gestos. Pero, más allá del efecto mediático, existe una realidad incuestionable, que una vez más pone en el punto de mira el respeto a los derechos humanos.



