Mientras se construyen emporios culturales para uso y disfrute de unos pocos -el Centro Cultural Miguel Delibes en la vecina Valladolid es un claro ejemplo-, y se financian con elevadas sumas fundaciones públicas que aquí se conocen más por su nombre que por la frecuencia de sus actuaciones, como es el caso de la Fundación Siglo y su Orquesta Sinfónica de Castilla y León, que ni está aquí ni se la espera, realidades educativas como la Universidad Popular de Palencia, referente en la educación de adultos en nuestra provincia, se ven menospreciadas por la Junta de Castilla y León al ver rebajada considerablemente la aportación económica que ésta viene prestándole para su sostenimiento. Otros proyectos culturales de indudable interés, como lo es el de la Orquesta Filarmónica de Palencia, llevan largo tiempo esperando que los poderes públicos se pronuncien para poder iniciar su andadura. Debe ser nuestro sino, marcado, como he manifestado en reiteradas ocasiones, por la conveniencia de poner o no poner en valor iniciativas de cualquier índole dependiendo de a quién se le haya ocurrido la idea de echarlas a andar. Lo mismo sucede con la Muestra de Cine Internacional, de reconocido prestigio no sólo en España, que se debate entre el ser y no ser por falta de un verdadero compromiso público para su financiación y posterior promoción.
Resulta difícil de entender tanta cicatería cuando uno ve lo que ve y contempla lo que contempla; más aún al conocer cómo instituciones del mismo signo político que el de la Junta conceden sustanciosas ayudas para la celebración de distintos espectáculos de dudoso interés social de los que únicamente se benefician las empresas privadas que los organizan. Tal es el caso de la corrida de toros programada con motivo de la Feria Chica de la capital, que contó para su celebración con la nada despreciable aportación de 60.000 euros por parte de la Diputación Provincial. Y eso por no hablar de fastos, excursiones y otro tipo de celebraciones tan al uso.
En el Artículo13 de nuestro recién aprobado Estatuto de Autonomía, “se reconoce el derecho de todas las personas adultas a la educación permanente, en los términos que legalmente se establezcan”. No hace mucho, en una comparecencia conjunta con el palentino Francisco Ramos Antón, portavoz del Grupo Socialista en las Cortes de Castilla y León, celebrada precisamente en la sede de la propia Universidad Popular para explicar el Estatuto, el también palentino Carlos Fernández Carriedo, portavoz del Grupo Popular, al ser preguntado, en relación con lo dispuesto en el artículo citado, sobre cómo marchaba el asunto de la subvención a la UPP, vino a decir: “No habrá ningún problema, y menos aún dada la condición de palentinos del Secretario General de la Consejería de Educación, Francisco Javier Serna, y del Consejero de Familia e Igualdad de Oportunidades, que engloba a la Gerencia de Servicios Sociales, César Antón”. De nuevo el palentinismo como bandera y de nuevo el palentinismo bajo sospecha. Uno empieza a estar cansado de tanto palentinismo de dulzaina y tamboril, más propio del boato del Día de la Provincia que de la gestión eficaz y eficiente de lo cotidiano, de la que parece carecemos.
Pero no se preocupen, como aquí nunca pasa nada, como aquí la callada por respuesta es lo que se lleva, mientras la ciudadanía trague pues… miel sobre hojuelas. Algún día alzará la voz el palentino silente, si no lo está haciendo ya una buena parte de los más de cuatro mil alumnos con los que cuenta en toda la provincia la ninguneada Universidad Popular. No me gustaría pensar que puedan existir intereses ocultos que intenten socavar el éxito de la UPP ahogando su financiación, aunque, como dijo aquel, piensa mal y acertarás. Todo es posible en esta nuestra Palencia. Diario Palentino,02-06-08



Si te refieres a la famosa corrida Goyesca te diré que el Presidente envió a todos los alcaldes de la provincia dos entradas para cada uno, y que en la plaza eran los que estaban, los gratuitos del benefactor.