«La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar». Estas palabras del escritor Eduardo Galeano resumen fielmente la situación actual, el amargo despertar tras la bacanal neocapitalista.
Los remedios habituales para superar la resaca no sirven; no basta con un simple analgésico con el que pretendamos acabar con el dolor de cabeza; ni inyecciones de optimismo capaces de sacarnos del estado de depresión colectivo en el que estamos sumergidos. El tratamiento se percibe duro y prolongado, tan duro y prolongado que hasta los principios que sustentaron el armazón del estado de bienestar se tambalean y a punto están -si no lo han hecho ya- de desplomarse. Y lo malo de este cuadro clínico es que ni en el horizonte cortoplacista ni en el futuro más inmediato se perciben terapias eficaces para devolver la ilusión a esta sociedad aturdida, medrosa y miedosa que se ha rendido a los deseos de quienes nos invitaron a la bacanal: los dueños de la viña, los mercados.
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2 Respuestas a “Amargo despertar”
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El origen lo conocemos.
Pero que hacemos para salir de esta espiral?
Nos han manejado como a marionetas y ahora tenemos carcoma. Ni esas experimentadas manos que antes movian nuestros hilos quieren ayudarnos y ahora nos arrojan al cajón del olvido.
Que miedo tenemos todos.
Pues yo llevo unos días optimista.. será el sol, será el verano, serán los atardeceres magníficos, serán los poemas de Saramago… o esta maravillosa luna casi llena que nos abraza.
Un beso.