¿Qué es hoy un militante de base dentro de la estructura de un partido político? ¿Se cuenta con él? ¿Es algo más que el número que figura en el carné de afiliado, que paga la cuota religiosamente y a quien “las fuerzas vivas” del partido recurren en momentos puntuales, incluso con muestras de inusitado afecto a la hora de hacer piña en torno a la causa?
Con la utopía en las alforjas y a rebufo de las nuevas formas de hacer política, van los militantes de base de los partidos enarbolando banderas, luciendo insignias en el ojal, pegatinas en la solapa… Son el alma mitinera, vitoreadores cuando la ocasión lo requiere, actores secundarios prestos para el halago y la adhesión inquebrantable al líder, al que en ocasiones veneran. Luchan contra viento y marea en defensa de lo que creen, pinten bastos o pinten oros tras el resultado de unos comicios, bien sean éstos para elegir quién llevará las riendas del Gobierno de la nación, de su Comunidad o del Ayuntamiento de su pueblo. Son, en definitiva, una rara especie que navega entre la euforia y el desencanto, que acaba siempre recuperando el ánimo, con la ilusión intacta y las convicciones a flor de piel, tan a flor de piel que en ocasiones sólo hay ojos para ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.
Pero, ¿qué es hoy un militante de base dentro de la estructura de un partido político? ¿Se cuenta con él? ¿Es algo más que el número que figura en el carné de afiliado, que paga la cuota religiosamente y a quien “las fuerzas vivas” del partido recurren en momentos puntuales, incluso con muestras de inusitado afecto a la hora de hacer piña en torno a la causa? Tengo mis dudas. La dinámica en la que se mueven en la actualidad los partidos políticos en la España que nos ha tocado vivir da muestras de todo lo contrario. El militante de base cuenta poco y pinta menos. Hace unos días, un veterano luchador por la democracia, de izquierdas, habituado en otro tiempo a elegir democráticamente los órganos rectores de su partido, me decía que los tiempos y las formas han cambiado tanto que no existe debate interno, que cualquier advenedizo apadrinado por “los de arriba” se erige en adalid de la causa y escala posiciones en el organigrama a velocidad de vértigo; que si no eres apadrinado desde el poder poco o nada tienes que hacer y acabas siendo engullido por la maquinaria de la organización. Ya no se sabe quién es quien a la hora de fijar posiciones, establecer líneas de actuación, analizar con rigor el por qué de las derrotas y saborear lo justo las victorias para no caer en la autocomplacencia.
Palencia no es ajena a este fenómeno. Con los populares masticando la reciente derrota electoral, sumidos en plena fase precongresual intentando encontrar su verdadera identidad, el militante del PP palentino parece que ha elegido entre el aparato del partido los compromisarios al congreso de junio. Las mismas caras, los mismos gestos, las mismas actitudes…, me decía otro veterano militante, esta vez de derechas, republicano confeso él por quien siento un profundo afecto más allá de nuestras diferencias ideológicas. Y no pienses, continuaba diciéndome, que en la otra orilla anida la calma. Sé que entre las huestes socialistas no es precisamente oro todo lo que reluce. Ni a nivel local, ni provincial ni autonómico. Pregunta; pregunta a cualquier socialista crítico, que los hay, qué está pasando en el seno del PSOE palentino, por mucho que se guarden las apariencias y se quiera transmitir la sensación de que aquí no pasa nada. ¿Y si las bases de ambas formaciones, PSOE y PP, forzaran unas primarias que trajesen sabia nueva para remozar los árboles de la izquierda y derecha palentinas? No caerá esa breva, amigo mío, le respondí. Aquí tenemos el ombligo tan redondo y tan en su sitio que el verbo renovar hasta en política está en desuso. Abrir espacios democráticos para que sean otros los que rompan con esta inercia de años se me antoja imposible. Todo está atado y bien atado. Tienes razón: las mismas caras, los mismos gestos, las mismas actitudes… Creo que fue Antonio Machado el que dijo aquello de “en política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela” Diario Palentino, 28-04-08
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3 Respuestas a “La fiel infantería”
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El PP cierra en falso el debate por las primarias… en Palencia y con NN GG (La Voz de Palencia)
Pue eso.
Tomás, tienes toda la razón, todo el contenido del texto es bueno pero concretamente “…analizar con rigor el por qué de las derrotas y saborear lo justo las victorias para no caer en la autocomplacencia” tiene mucha enjundia, es el quiz de la reflexión. Aunque solo eso se hiciera bien ya sería un logro.
Mal asunto cuando precisamente esos analisis se hacen a puerta cerrada entre dos o tres, y los demás a tragar representación teatral.
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