Huelgas y huelgas

El Artículo 28.2 de la Constitución Española, reza así: “Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. La Ley que regule el ejercicio de este derecho establecerá las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad”. Dicho esto, considerada legítima y conforme a Ley la reciente huelga de funcionarios de Justicia y la que en la actualidad mantienen los médicos especialistas de la Sanidad Pública en Castilla y León, convendría añadir que hay huelgas y huelgas; que el tratamiento que desde los medios de comunicación se da a las mismas no siempre responde a los intereses de los ciudadanos que se ven afectados por ellas, ni tampoco éstos las valoran de igual manera.

Conviene recordar cómo huelgas protagonizadas por otros colectivos sociales han sido calificadas de salvajes y criticadas con dureza, alegando que si bien está reconocer el derecho de los huelguistas también hay que hacerlo con el de los usuarios de los servicios afectados, salvaguardándolos con medidas que los garanticen. Esta doble vara de medir me lleva a pensar en la singular forma de reaccionar que tenemos en este país en función del estrato social al que pertenezcan los que recurren al paro como medida de presión para reivindicar sus derechos. En la memoria de todos están huelgas más o menos recientes que fueron desconvocadas ante la presión mediática y social que ahora apenas se percibe.

2 comentarios en Huelgas y huelgas

  • Ese sistema, hacer recaer sobre los huelguistas la responsabilidad de los problemas ocasionados a los usuarios de los servicios afectados, además de ser una falacia fue uno de los sistemas más utilizados en la Argentina menemista.

    Y digo que es una falacia porque el responsable de que se produzca una huelga no es el trabajador, quien recurre a ella como última medida, sino el empresario y/u organismo estatal que se cierra a la negociación y no acepta reclamos por parte de sus empleados. Por otra parte, hemos de reconocer que un trabajador sin derecho a huelga es poco más, o menos, que un esclavo.

    Un abrazo.

  • El “egoísmo” (u ombliguismo) de gran número de ciudadanos tiene estas consecuencias, en gran medida porque los han educado y aleccionado… Suscribo su inquietud por semejante proliferación de actitudes simplistas y maniqueas.