Cuando cayó en mis manos La forja de un rebelde (Ed. Debate), sus 873 páginas casi me amedrentan. Pero pudo más la fama que precedía a la obra que el amago de acobardamiento ante el reto de digerir tan voluminoso texto. Pronto su autor, el extremeño Arturo Barea, me sumergió con su narrativa en la que se conoce como “obra maestra española que ilumina toda una época histórica” .
«En la escuela me había visto entre el engranaje de un sistema hipócrita de enseñanza que comerciaba con la inteligencia y la miseria para atraer al internado a los hijos de los mineros ricos. En el ejército me había visto entre el engranaje de los obreros de la guerra, maniatado por un código militar y por un sistema que impedía probar nada, pero que permitía destruir facilmente a un sargento. Ahora me veía en otro engranaje, al parecer menos brutal, pero mucho más sutil y eficaz. Podía rebelarme, ¿pero cómo?»
Arturo Barea, escritor autodidacta de raíz popular, nació en Badajoz en 1897 y murió exiliado en Inglaterra en 1957.
Este texto ha sido leído 3 veces!




Lo siento, el formulario de comentarios está cerrado en este momento.