Negro, leonado, alimoche y quebrantahuesos son clases de buitres,
alguna en extinción, que pueblan la península ibérica. No sé si, de vivir, Félix Rodríguez de la Fuente se hubiera percatado de la existencia de una nueva clase, el buitre inversor, que, importada del territorio donde reina el capitalismo salvaje, sobrevuela por un espacio virtual que llaman mercado y en cuando huele sangre se abalanza sin compasión sobre la víctima hasta dejarla reducida a simple esqueleto. Nadie parece tener el remedio para controlar su reproducción, para evitar que se propague y acabe sembrando el pánico entre la especie humana, que despavorida huye al percibir su presencia.
Hoy han atacado de forma virulenta a la bolsa española, le han dejado en los huesos y han levantado el vuelo poniendo rumbo a los paraísos fiscales. Mañana será otro día.


