Los españoles nos hemos contado un cuento los unos a los otros durante los últimos veinte años. Era tan idílico todo lo que giraba a nuestro alrededor que empezamos a creer que el cuento escapaba de la ficción y se convertía en realidad. Así, atraídos por los encantos del consumismo jamás visto, fuimos llenando la lechera en la lechería capitalista, poniendo a disposición del lechero nuestra vida y nuestra hacienda, nuestro presente y nuestro futuro.
Pronto la hipoteca nos hipotecó, el crédito al consumo nos sedujo, la tarjeta de crédito nos arrebató, las vacaciones a plazos nos cautivaron, el coche de alta gama era la envidia del vecino al que el utilitario le traía a mal traer… y la televisión de plasma nos acercó cotidianamente el escenario de la opulencia, el derroche y la imprevisión. Hasta que un buen día el lechero decidió que teníamos que dejar de contarnos cuentos: dio una patada a la lechera y la hipoteca, el crédito al consumo, la tarjeta, el 4×4 y la televisión de plasma se desparramaron por el suelo de la lechería. Pero no se preocupen, el lechero ya está inventando otro cuento.
3 Respuestas a “El cuento de la lechera”
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¡¡ Muy Bueno !!
¡¡ La Realidad Me Hace Reir !!
Saludos …
Un cuento muy didáctico Pablo.
León Felipe, excelente. Y es que a estas alturas ya deberíamos conocer todos los cuentos, o por lo menos quienes son los que perderán al final.
Un gran abrazo
Latina
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
León Felipe