Después del cotidiano viaje por la prensa digital, después de haber colgado en este blog el Tema de la Semana y acercar el Punto de Vista del palentino Miguel Ángel Paniagua, he recorrido de fin a principio las páginas del diario que cotidianamente compro. El hacerlo de la última a la primera tiene su por qué: comenzar con la lectura de aquella va fabricando la coraza que inmuniza ante lo que uno pueda encontrarse conforme retrocede en busca de la portada.
Es sábado, un sábado en el que aquí, en Palencia, predominan el gris y la lluvia dando voz a la naturaleza, revistiendo la ciudad con una especie de halo melancólico-otoñal cuando estamos a punto de alcanzar la primavera. Lo he notado también en el rostro de la panadera, guapísima y risueña a pesar de todo.
La lectura de la prensa me ha traído a la memoria el discurso de Pablo Neruda al recibir el Nóbel de Literatura. Rápidamente lo he rescatado del archivo y releído con el mismo interés con el que leo sus poemas, pero en esta ocasión buscando aquella frase, aquel matiz que los distintos titulares me habían hecho recordar:
«Pero si me di cuenta de una cosa: de que nosotros mismos vamos creando los fantasmas de nuestra propia mitificación. De la argamasa de lo que hacemos, o queremos hacer, surgen más tarde los impedimentos de nuestro propio y futuro desarrollo. Nos vemos indefectiblemente conducidos a la realidad y al realismo, es decir, a tomar una conciencia directa de lo que nos rodea y de los caminos de la transformación, y luego comprendemos, cuando parece tarde, que hemos construido una limitación tan exagerada que matamos lo vivo en vez do conducir la vida a desenvolverse y florecer»
Una respuesta a “Meditación sabatina”
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Pues que llegue pronto esa ansiada primavera Pablo. Sea cual sea tal