¿Remedio socialdemócrata para el neoliberalismo?
«Pues ¿cómo se entiende, entonces, que los representantes socialdemócratas del keynesianismo pierdan todas las elecciones, saliendo derrotados como los grandes perdedores de la crisis, mientras los representantes conservadores del neoliberalismo quedan victoriosos, imponiendo por doquier su virtual hegemonía?» Éste largo interrogante lo plantea Enrique Gil Calvo en su artículo La privatización del keynesianismo publicado en El País de hoy, artículo que concluye con algo premonitorio como «la salida de la crisis actual también puede significar el inicio diferido de la próxima, cuando la economía se recupere y los créditos vuelvan a fluir hasta embalsarse como futura deuda insolvente».
«Un keynesianismo de derechas, para entendernos, pues no beneficia a las rentas del trabajo sino a las rentas del capital. De ahí que haya logrado imponer una salida de la crisis de tipo restaurador, de acuerdo al célebre efecto Lampedusa: es preciso que todo cambie para que todo siga igual».
El interrogante de Gil Calvo está también en la mente de no pocos socialdemócratas confesos, sumidos en la duda de si recuperar los verdaderos principios de la socialdemocracia o sucumbir definitivamente a manos del neoliberalismo reinante, dejando atrás las señas de identidad que anidaron principalmente en los países del norte de Europa en la década de los años sesenta del pasado siglo, cuyos resultados están a la vista.













