¡Qué buenos son los nacionalistas!… cuando nos interesa
El Senado ha rechazado el techo de gasto presupuestario para 2010, con los votos de PP, PNV y ERC. El Grupo Popular, mayoritario en la Cámara Alta, ha obtenido el apoyo de dos grupos tan dispares como son los democratacristianos vascos y los republicanos catalanes de izquierda, tan satanizados ellos, tan denostados y ninguneados cuando discrepan con el otro nacionalismo, el español, que encarna el Partido Popular. «Es la jungla, amigo», que diría mi amiga Elisa. Un pacto, o una coincidencia, tan antinatura como el acuerdo PSOE-PP en el País Vasco.
El rechazo en sí no tendrá mayor trascendencia. La decisiones del Senado, pendientes de reforma sus funciones, hoy por hoy tienen un valor testimonial. Será el Congreso de los Diputados quien tenga la última palabra, aunque habrá que anotar, en la agenda del juego de la política, el “hermanamiento” con la periferia de quienes ningunean sistemáticamente la España de las nacionalidades.














El PP nunca ha tenido ningún problema en votar junto a partidos nacionalistas, cuando coinciden las posturas. Fueron algunos partidos nacionalistas e incluso alguno nacional los que instauraron el famoso cordón sanitario en torno al PP. El Partido Popular estuvo aislado en una etapa (a mi entender de manera injusta o al menos exagerada) y tomó nota. Ahora el PSOE está bastante solo, no porque haya una cordón como antaño, sino porque su política, su forma de gobernar, le está aislando del resto.
Para nacionalistas-nacionalistas, ¡¡¡los del PP!!!
Convendría no reducir el fenómeno nacionalista a los que son de origen “periférico”, incluidos los anti-españolistas, que no son todos.
El nacionalismo español (o españolismo) existe y es tanto o más agresivo que los de Catalunya, Euskadoi y Galicia.