Cargado de razón
Leo a Javier Marías y observo con natural disgusto que está cargado de razón. Nada me gustaría más que contradecir al Académico de la Lengua, con argumentos de peso, con razonamientos contundentes, mostrando otra visión de la, por desgracia, realidad de España, esa España que él refleja en su artículo de ayer domingo en El País Semanal.
Dice Marías, refiriéndose a los numerosos puentes y días festivos con los que contamos: «¿Es esto serio? ¿Es aconsejable? ¿Es propio de una sociedad inmersa, según se nos repite a diario con cabellos mesados y vestiduras rasgadas, en la más grave emergencia económica desde la Segunda Guerra Mundial? ¿Tiene algún sentido que la producción y la actividad se interrumpan a lo bestia, cada dos por tres? (Y ya verán cómo en verano ninguna población suspende sus jornadas de holganza y ruido llamadas “fiestas patronales”.) Entre las medidas contra la famosa crisis, ¿cómo es que ni a un solo político se le ha ocurrido revisar el disparatado calendario y alterarlo temporalmente?» Ni es serio ni es aconsejable pero… ¡España es diferente!













